La deshidratación en la tercera edad.

En la consulta médica de atención primaria el atender adultos de la tercera edad es frecuente, de forma particular muchas veces es una consulta complicada, pues son personas que tienen múltiples enfermedades o varios factores, propios del envejecimiento que dificultan el platicar con ellos, explorarlos y llegar a un diagnóstico certero.


Es frecuente que acudan a consulta o soliciten una valoración en su domicilio, algo mas o menos así: " Buenas noches doctor, me preguntaba si podría acudir a atender a mi papá, hace días que refiere dolor de cabeza, sentirse débil y el día de hoy se le nota menos activo que en los días anteriores"; cabe mencionar que tiene 75 años de edad y padece Hipertensión y Diabetes Mellitus 2.


Es un escenario muy común para los familiares o el personal de salud. Como familiares tenemos miedo y pasan por nuestra cabeza muchas posibilidades, muchas de ellas catastróficas.

Como personal de salud, nos pasa lo mismo, más el plus de pensar: "Puede ser cualquier cosa", una complicación de la DM2, una crisis hipertensiva, un EVC...etc.


Al estar frente al paciente nos tranquilizamos un poco, sobre todo al ver que los signos vitales están dentro de la normalidad, pero, aún así es un reto.


Empiezan épocas de calor, y aun fuera de estas, la deshidratación es muy común en las personas de la tercera edad. Esta, es una causa muy frecuente de la alteración de la salud y se produce por la alteración en el balance entre ingresos y pérdidas de líquidos ( el cuerpo pierde más agua de la que recibe).


La deshidratación es más habitual en la senectud pues se tiene una menor percepción de la sensación de sed y menos apetito, tiene menos contenido de agua en el cuerpo, su acceso a líquidos se ve afectado por la presencia de enfermedades físicas o mentales y, muy frecuentemente, esta tratado con fármacos que aumentan las pérdidas de agua (diuréticos y laxantes).


Como personal de salud tenemos que tener siempre presente esta posibilidad, y como familiares debemos recordar que el mejor tratamiento es evitar su aparición asegurando la ingesta de agua adecuada y vigilando la pérdida de la misma en caso de diarrea y vómito.


Recuerden, en el calor es más frecuente, por las altas temperaturas y por las infecciones gastrointestinales asociadas a la ingesta de alimentos en descomposición, lo cual ocurre con más rapidez en esta época. Mantengamos una adecuada hidratación, y ante cualquier duda o presencia de algún síntoma, soliciten asesoría médica o una consulta.










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