La Enfermedad y el Duelo

Hace poco realicé un curso llamado: "Adherencia al Tratamiento", por cierto muy bueno y se los recomiendo, se encuentra en la plataforma EDX, y es ¡gratuito!. El contenido del curso da mucho para meditar, de ello me formulé la siguiente pregunta: ¿Cuando doy el diagnóstico de una enfermedad, pienso en el impacto que esta noticia ocasionará?. Analizando esa pregunta, de forma personal puedo aceptar que en mi práctica diaria siempre que doy un diagnóstico como DM2 o HAS lo intento dar con el mayor tacto posible, intentando explicar de una manera sencilla en que consiste la enfermedad y que tratamiento se debe seguir, sin embargo ahora se que en ocasiones me faltaba ver más allá e individualizar cada caso. ¿ A qué me refiero con esto?, Pensaba que con el hecho de ser cuidadoso al realizar el diagnóstico, al decírselo y mostrarle a la persona un camino para superar esta mala noticia bastaría para ejercer en él un impacto positivo y que pondría todo de su parte para cuidarse y controlar el padecimiento. Ahora se que esto no es siempre así.


La enfermedad hace parte de las pérdidas significativas que el ser humano tiene a lo largo de su vida. A lo largo de nuestra vida tenemos múltiples pérdidas, desde la niñez hasta la vejez. Todas estas situaciones implican enfrentar el dolor y el sufrimiento que conlleva la pérdida.


El dejar, el separarnos, el reemplazar, el cambiar y el renunciar son diversas formas de perder.


El desarrollo, la madurez, el crecimiento personal está determinado por nuestras pérdidas y la forma como nosotros enfrentamos estas pérdidas.


La salud hace parte de las tres pérdidas más significativas que el ser humano tiene que son: la ruptura de una relación de pareja, la muerte de un ser querido y la pérdida de la salud.

No debemos menos preciar el impacto que dar un diagnostico, sea cual fuese (desde síndrome de intestino irritable hasta cáncer) tendrá en la persona, pues todos recibiremos una mala noticia con un matiz diferente.


¿Qué conlleva un diagnóstico dado a una persona? pérdidas que tienen que ver con planes, ilusiones, sueños, futuro; pérdidas relacionadas con la productividad, la autosuficiencia, la seguridad y la independencia; pérdida de la imagen física dadas por el proceso de la enfermedad. Pérdidas que tienen que ver con el autoestima, se siente minusválida o siente que ya no es la misma persona que antes.


Al ver esto nos damos cuenta que las múltiples pérdidas que conlleva una enfermedad, tienen como consecuencia ver a dicha enfermedad como un duelo múltiple que se da a lo largo del proceso.


Según la propuesta de Kubler Ross se plantean 5 fases en el proceso de duelo durante la enfermedad: La fase de negación, de rabia/rebelión, pacto/negociación, depresión y aceptación.


Toda persona pasará por dicho proceso, y la forma en la que lo lleve a cabo es muy complejo pues depende en gran medida de sus creencias y su resiliencia.


Como médicos podemos ayudar desarrollando nuestra empatía, apoyándonos de profesionales especializados en el proceso de duelo y junto con ellos acompañar a la persona en el camino de aceptación de su enfermedad.


“… ante un mismo acontecimiento cada persona tiene formas distintas de concebirlo, de explicarlo, de sentir, de pensar y de comportarse. La importancia que atribuimos a lo que nos sucede depende no tanto del acontecimiento en si mismo sino del significado que tiene para nosotros." Poch y Herrero (2003)










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